¿Cerrar nucleares? España no está preparada para apagar la luz

Dependemos del gas, compramos el uranio fuera y prohibimos extraerlo en casa. El 28 de abril fue solo un aviso.

Durante años nos han vendido dos versiones irreconciliables:
Una dice que la energía nuclear es el demonio radiactivo que amenaza nuestras vidas.
La otra, que es la salvadora silenciosa del planeta.

Ni lo uno ni lo otro. La realidad es más incómoda. Y más urgente.
Sobre todo después de lo que pasó el 28 de abril de 2025: un apagón que dejó a miles de personas sin luz durante horas, en plena era de las renovables.

🧩 ¿Por qué la nuclear sigue siendo clave?

Porque no se apaga cuando se va el sol ni se para cuando no hay viento.
La energía nuclear es firme, constante, programable. Lo que las renovables aún no son.

En España, en 2023, más del 21 % de la electricidad vino de reactores nucleares. Solo la eólica la superó.
Y cuando falla lo demás —como pasó el 28 de abril— la nuclear debería estar ahí. Pero no lo estuvo como debería. ¿Por qué? Porque llevamos años planificando su cierre sin haber construido alternativas firmes.

¿Conclusión? Subida de precios, apagones puntuales y más gas natural quemado para tapar el agujero.
Y el gas sí contamina. Y sí nos hace dependientes.

☢️ ¿Qué pasa con los residuos y la radiactividad?

En el podcast de The Wild Project, un operador nuclear lo explicó sin rodeos:
👉 Los residuos generados por una central en 60 años caben en una piscina olímpica.
👉 Todo lo que nos rodea tiene radiactividad.
Desde un plátano 🍌 hasta una encimera de granito. Incluso tú, ahora mismo, emites radiación.

El problema no es la radiactividad. Es el miedo irracional a la palabra.
Sí, hay residuos nucleares. Pero son ínfimos comparados con el impacto de otras fuentes.

Se almacenan bajo protocolos estrictos. Se monitorizan durante décadas. No hay espacio para la improvisación.

Y, aun así, seguimos oyendo:
“¡Hay que cerrarlas ya!”
Sin entender qué pasa después.

⚖️ España no puede minar uranio: ¿soberanía energética?

Aquí viene uno de los datos que pocos conocen: en España está prohibido minar uranio desde 2021.

La Ley 7/2021 de cambio climático y transición energética vetó nuevas explotaciones de uranio por razones medioambientales. Traducido: aunque tengamos yacimientos en Salamanca o Extremadura, no podemos tocarlos.

👉 ¿Qué significa esto? Que dependemos al 100 % del exterior para alimentar nuestras centrales nucleares.

Y sí, España compra uranio a países como:

  • Kazajistán

  • Níger

  • Canadá

  • Australia

  • Uzbekistán

El precio medio del concentrado de uranio natural (U₃O₈) ronda los 70 $/kg, aunque puede subir en tiempos de tensión geopolítica (como ahora).
En cambio, si lo extrajéramos localmente, los costes se estimaban entre 30 y 40 €/kg, según datos previos al veto.
Pero no podemos. No nos dejan.

Es como tener un pozo en tu casa, pero pagar agua embotellada cada semana.

💸 ¿Qué pasa si las cerramos?

Cerrar centrales → Menos generación firme → Más gas → Más emisiones → Más factura.

En 2020, por cada unidad de energía, el gas natural emitió 326 veces más CO₂ que la nuclear.
Y el gas, además, hay que comprarlo cada día a otros países.
El uranio, en cambio, se compra cada varios años, se almacena, se enriquece y aguanta décadas.

Apagar nucleares sin alternativas firmes es como quitarte el cinturón de seguridad porque "molesta un poco" y claro, lo cómodo sale caro.

🤯 Reflexión final: ¿Apagón o prevención?

El apagón del 28 de abril fue más que un fallo técnico.
Fue un recordatorio brutal de que no estamos preparados para prescindir de ciertas fuentes.

Y ese “por si acaso” que tanto necesitamos se llama energía nuclear.

No se trata de idealizarla. Tampoco de demonizarla.
Se trata de pensar a largo plazo, y de actuar con cabeza, no con miedo.

💬 ¿Tú qué prefieres? ¿Más gas, más dependencia… o energía estable, aunque incomode a algunos titulares?

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